La Isla Puná, parroquia rural de Guayaquil, cuenta desde agosto de 2025 con una planta potabilizadora que garantiza agua potable las 24 horas del día a cerca de 5.000 habitantes, en una obra impulsada por la Alcaldía de Guayaquil para asegurar servicios básicos y cumplir con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 de la ONU.
Agua potable para una comunidad históricamente desatendida
La planta fue diseñada para cubrir la demanda poblacional de Puná hasta el año 2040, asegurando un servicio sostenible para las próximas décadas. La infraestructura constituye un hito en la garantía de derechos constitucionales de acceso al agua y busca mejorar las condiciones de vida de una comunidad que durante años enfrentó limitaciones en el suministro seguro.
El proyecto se inauguró en el marco de la Semana Mundial del Agua, que se celebra la última semana de agosto y que busca concientizar sobre la importancia de este recurso vital. La obra se alinea con los compromisos internacionales en torno al desarrollo sostenible y fortalece la planificación local para el manejo de los recursos hídricos.
“Estamos hablando de agua potabilizada que le va a permitir mejorar la salud de los habitantes y de los niños, y con esto también bajar los costos de medicinas. Este proyecto de dotar de agua potable es integral para mejorar la calidad de vida de los habitantes de Puná”, señaló Luis Alfonso Saltos, asesor de la Alcaldía de Guayaquil.
Decomisan 1.320 medicinas irregulares en carpas improvisadas cerca de hospital en Guayaquil
Beneficios en salud y economía familiar
El acceso permanente a agua segura tendrá un impacto directo en la reducción de enfermedades relacionadas con el consumo de agua no tratada, como diarreas e infecciones gastrointestinales. Esto representa un ahorro en gastos médicos para las familias y un avance en la salud pública local.
Además, el servicio continuo permite a los hogares y pequeños negocios contar con condiciones adecuadas para el desarrollo de actividades productivas y domésticas. Est se traduce en un impulso económico para la isla.
La isla Puná, ubicada en el golfo de Guayaquil, depende en gran medida de la pesca y actividades turísticas. La disponibilidad de agua potable de forma estable y segura constituye una oportunidad para fortalecer estos sectores y mejorar el atractivo turístico de la zona.
Una inversión con visión de largo plazo
El diseño de la planta responde a un estudio de proyección de la demanda de agua hasta el año 2040. Con ello se garantiza que la infraestructura podrá responder al crecimiento poblacional sin comprometer la sostenibilidad del recurso.
La obra forma parte de la gestión del alcalde Aquiles Alvarez, quien ha priorizado proyectos que buscan integrar a las parroquias rurales. Esto para que se integren a la dinámica de desarrollo de la ciudad, con énfasis en infraestructura social y servicios básicos.
El proyecto también refuerza la resiliencia comunitaria, al disminuir la vulnerabilidad de la población frente a la escasez de agua. Busca mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias sanitarias. Con esta obra, Guayaquil avanza en la meta de asegurar servicios esenciales para todas sus comunidades, tanto urbanas como rurales.