La playa es el lugar preferido de muchos, pero también representa peligros ocultos.
Debido al incremento de la radiación ultravioleta y la afluencia masiva en los balnearios, es fundamental tomar medidas preventivas contra la exposición solar prolongada, el riesgo de ahogamiento y las enfermedades transmitidas por alimentos (ETA).
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Cuidado con el sol en la playa
La exposición directa al sol sin protección es una de las principales causas de consultas médicas en la costa. Los dermatólogos recomiendan el uso de protectores solares de amplio espectro con un FPS mínimo de 50, aplicándolos al menos 20 minutos antes de la exposición y reaplicándolos cada dos horas.
Es crítico evitar la radiación entre las 10h00 y las 16h00, periodo en el que los índices UV alcanzan niveles extremos. El uso de ropa con filtro ultravioleta, sombreros de ala ancha y gafas con protección certificada son esenciales para prevenir quemaduras.
La hidratación constante es otro factor determinante en la playa. Los especialistas sugieren el consumo de agua mineral por encima de bebidas azucaradas o alcohólicas, ya que estas últimas aceleran el proceso de deshidratación y alteran la termorregulación del cuerpo.
Un golpe de calor puede manifestarse con mareos, piel roja y seca, y pérdida de conciencia, situaciones que requieren atención médica inmediata.
Seguridad dentro del mar
El ahogamiento constituye una de las mayores amenazas en el mar. Para prevenir incidentes, es imperativo respetar el sistema de banderas en las playas: la roja prohíbe el baño, la amarilla exige precaución y la verde permite el ingreso al agua.
Se recomienda identificar las corrientes de resaca, que son flujos de agua que retroceden desde la costa hacia el mar abierto; en caso de ser arrastrado, la instrucción técnica es nadar de forma paralela a la orilla y no contra la corriente para evitar el agotamiento físico.
La vigilancia de menores de edad debe ser permanente, manteniendo la “regla del brazo de distancia” en todo momento. Asimismo, se debe evitar el ingreso al mar inmediatamente después de ingerir comidas copiosas o bajo los efectos del alcohol. Esto compromete la capacidad de respuesta muscular y la coordinación.
La presencia de salvavidas en el área es un requisito de seguridad que todo bañista debe verificar antes de elegir un punto de recreación.
Prevención alimentaria en climas cálidos
La temperatura ambiental en las zonas de playa favorece la rápida proliferación de bacterias en los alimentos. Para evitar la intoxicación alimentaria, es vital verificar que los productos del mar se mantengan en una cadena de frío estricta o que sean cocidos a altas temperaturas al momento del consumo.
Se recomienda evitar el consumo de ceviches o mariscos crudos en puestos que no cuenten con sistemas de refrigeración o acceso a agua potable. Esto, especialmente si no estás acostumbrado a consumir esas preparaciones.
Los síntomas de una intoxicación, como náuseas, vómitos y diarrea, pueden aparecer desde pocas horas hasta días después de la ingesta.
La higiene de manos con agua y jabón o alcohol antes de manipular alimentos es la medida más sencilla para prevenir contagios.