La acidez estomacal, una condición que afecta a millones de personas a nivel mundial, se manifiesta como una sensación de ardor en el pecho y la garganta causada por el reflujo del ácido gástrico. Este fenómeno ocurre principalmente cuando el esfínter esofágico inferior se debilita o se relaja de forma inadecuada, permitiendo que el contenido del estómago ascienda hacia el esófago.
Profesionales de la salud recomiendan identificar las causas detonantes para aplicar estrategias preventivas y correctivas que mejoren la calidad de vida de quienes la padecen con regularidad.
Causas y fisiología de la acidez estomacal
La acidez se presenta cuando el ácido clorhídrico, necesario para descomponer los alimentos en el estómago, entra en contacto con la delicada mucosa del esófago. Esto puede deberse a factores mecánicos como la presencia de una hernia de hiato, o factores externos como el consumo de alimentos irritantes, el sobrepeso y el tabaquismo. La presión excesiva en el abdomen, común durante el embarazo, también es un factor determinante en la aparición de este síntoma.
Además de los factores físicos, ciertos hábitos alimenticios juegan un papel crucial. La ingesta de comidas copiosas o muy condimentadas antes de dormir ralentiza el vaciado gástrico, aumentando la probabilidad de reflujo durante la noche. Comprender que la acidez es un síntoma de una disfunción digestiva es el primer paso para aplicar remedios efectivos que no solo enmascaren el dolor, sino que promuevan una función gastrointestinal saludable.
Cinco métodos para aliviarla
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Controlar las porciones y el ritmo de ingesta: Evitar las comidas voluminosas reduce la presión sobre el estómago. Se recomienda masticar lentamente para facilitar la mezcla con las enzimas salivales, lo que disminuye el esfuerzo digestivo gástrico.
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Ajustar la postura al dormir: La gravedad es una herramienta física eficaz contra el reflujo. Elevar la cabecera de la cama unos 15 centímetros o dormir sobre el costado izquierdo ayuda a mantener el esfínter esofágico por encima del nivel del ácido estomacal, dificultando su ascenso.
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Identificar alimentos disparadores: Aunque varía según el individuo, es técnicamente recomendable reducir el consumo de café, chocolate, alcohol y cítricos. Estos componentes pueden relajar el esfínter esofágico o irritar directamente el revestimiento del esófago.
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Evitar el sedentarismo postprandial: Permanecer en posición vertical durante al menos tres horas después de comer favorece la digestión. El ejercicio intenso inmediatamente después de ingerir alimentos puede aumentar la presión intraabdominal y provocar el retorno del ácido.
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Mantener un peso saludable: El exceso de grasa abdominal ejerce presión directa sobre el estómago, lo que facilita que el ácido sea empujado hacia arriba. La reducción controlada de masa grasa ha demostrado en estudios clínicos ser una de las soluciones más sostenibles a largo plazo contra la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
Consideraciones médicas adicionales
Si bien estos cambios de estilo de vida suelen ser efectivos para casos leves o esporádicos, la persistencia de los síntomas requiere atención profesional. El uso recurrente de antiácidos de venta libre puede ocultar condiciones subyacentes más graves, como úlceras o esofagitis crónica.