Las palomitas de maíz no son recomendables para niños menores de cuatro años, debido al alto riesgo de atragantamiento, según alertan organismos de salud infantil y asociaciones pediátricas internacionales.
El consumo de palomitas es habitual en hogares, cines y eventos recreativos; sin embargo, su textura dura, forma irregular y fragmentos pequeños las convierten en un alimento peligroso para niños pequeños. Especialistas coinciden en que el sistema de masticación y deglución de los menores de cuatro años no está completamente desarrollado, lo que incrementa el riesgo de obstrucción de las vías respiratorias.
De acuerdo con la American Academy of Pediatrics (AAP), las palomitas forman parte de la lista de alimentos con alto riesgo de asfixia, junto con frutos secos enteros, uvas sin cortar, salchichas y caramelos duros. La AAP recomienda evitar su consumo antes de los cuatro años y supervisar de forma constante incluso después de esa edad.
En la misma línea, los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) advierten que el atragantamiento es una de las principales causas de lesiones no intencionales en niños menores de cinco años, y que muchos de estos incidentes están relacionados con alimentos duros o de difícil masticación.
¿Por qué las palomitas representan un riesgo?
Las palomitas pueden causar obstrucción porque sus cáscaras duras pueden desprenderse, alojarse en la tráquea o ser inhaladas accidentalmente. Además, algunos granos parcialmente explotados conservan zonas sólidas que no se deshacen fácilmente con la saliva, lo que aumenta el peligro.
Otro factor relevante es el comportamiento infantil: los niños pequeños suelen comer rápido, reír o hablar mientras comen, lo que eleva la probabilidad de aspirar el alimento. Según pediatras, incluso pequeñas cantidades pueden provocar asfixia parcial o total.
Por estas razones, las recomendaciones sanitarias señalan que no basta con ofrecer palomitas “blandas” o trituradas antes de la edad indicada, ya que el riesgo persiste.
¿A partir de qué edad pueden consumirse?
Los especialistas coinciden en que a partir de los cuatro o cinco años, cuando el niño ya ha desarrollado una mejor coordinación al masticar y tragar, el consumo de palomitas puede considerarse más seguro, siempre bajo supervisión de un adulto.
Se aconseja introducirlas de forma gradual, evitando porciones grandes y asegurándose de que el niño esté sentado y tranquilo mientras come. Aun así, los organismos de salud recuerdan que ningún alimento está completamente exento de riesgo, por lo que la vigilancia sigue siendo clave.
Recomendaciones para padres y cuidadores
Las autoridades sanitarias recomiendan sustituir las palomitas por alternativas más seguras para niños pequeños, como frutas blandas, yogur o snacks diseñados específicamente para la primera infancia. Asimismo, se aconseja leer las advertencias de edad en los productos y seguir las guías oficiales de alimentación infantil.
La prevención del atragantamiento es una medida fundamental para reducir accidentes domésticos evitables y proteger la salud de los menores durante las etapas más vulnerables de su desarrollo.