Las sábanas deben cambiarse periódicamente, según organismos de salud e higiene del hogar, que indican que hacerlo cada una o dos semanas contribuye a reducir acumulación de partículas, sudor y microorganismos en el lugar donde se duerme.
Por qué deben cambiarse con regularidad
Dormir genera contacto prolongado entre la piel y los textiles. Ese contacto deposita sudor, células cutáneas, cabello y, según estudios, pequeñas cantidades de bacterias, hongos ambientales y ácaros domésticos. Estos elementos se acumulan con el paso de los días y pueden generar malos olores, presencia de polvo y condiciones menos higiénicas para el descanso.
Durante la noche, la temperatura corporal puede aumentar ligeramente. Esto favorece la humedad en los textiles, lo que acelera el deterioro de las fibras y la acumulación de microorganismos ambientales.
Para las personas con alergias respiratorias o sensibilidad al polvo, la limpieza de las sábanas y almohadas es una medida básica dentro del manejo doméstico.
Tiempo recomendado para cambiar las sábanas
Diversas organizaciones dedicadas a la higiene del hogar y asociaciones de alergología señalan que el intervalo estándar para cambiar las sábanas es de 7 a 14 días. En climas cálidos o húmedos, o en personas con mayor sudoración nocturna, algunos especialistas sugieren reducir el intervalo hacia la frecuencia semanal.
Mientras que en temporada fría, o en hogares con poca humedad, el intervalo puede extenderse hasta dos semanas sin comprometer las condiciones higiénicas básicas.
En todos los casos, la ventilación del dormitorio, el uso de funda de almohada limpia, y el lavado adecuado de textiles contribuyen a mantener el entorno más higiénico.
Recomendaciones complementarias
El mantenimiento adecuado incluye factores como:
- Airear la cama antes de tenderla
- Ventilar la habitación
- Usar fundas de colchón y almohada
- Lavar textiles con agua caliente cuando sea posible según etiqueta
- Secado completo para evitar humedad atrapada
El colchón y la almohada también requieren cuidado: los especialistas recomiendan aspirarlos o sacudirlos periódicamente y reemplazarlos según su vida útil.
Importancia para el descanso y el hogar
La higiene en la ropa de cama se asocia con la calidad del sueño, la sensación de confort y el cuidado del entorno doméstico. Además, mantener textiles limpios reduce malos olores, polvo acumulado y deterioro de fibras.
Cambiar las sábanas no requiere productos especiales; basta con seguir indicaciones del fabricante y usar detergentes estándar. En el caso de hogares con mascotas, humedad elevada o uso de calefacción intensa, la renovación se vuelve aún más importante por la acumulación de partículas.