Un equipo internacional de investigadores descubrió fósiles de homínidos de hace aproximadamente 773.000 años en la cantera de Casablanca, en Marruecos. El hallazgo, publicado este miércoles 7 de enero en la revista científica Nature, aporta nueva información sobre las poblaciones africanas anteriores a los primeros Homo sapiens conocidos y ofrece pistas sobre el último ancestro común compartido con neandertales y denisovanos.
Los restos corresponden a un periodo clave de la evolución humana, cuando comenzaban a diferenciarse varias líneas del género Homo. Según los investigadores, estos fósiles permiten comprender mejor la diversidad humana en África durante el Pleistoceno medio.
Evidencia genética y vacíos evolutivos
La evidencia paleogenética indica que el último ancestro común de los humanos actuales, los neandertales y los denisovanos habría vivido entre 765.000 y 550.000 años atrás. Sin embargo, hasta ahora persistían dudas sobre su distribución geográfica y sus características físicas.
La escasez de restos fósiles bien conservados de ese periodo había limitado la reconstrucción de esta etapa evolutiva, considerada crucial para entender el origen de nuestra especie.
El debate en torno a Homo antecessor
Los fósiles de Homo antecessor, hallados en Atapuerca (España) y datados entre 950.000 y 770.000 años, fueron propuestos como posibles representantes de esta población ancestral. Su antigüedad los situaba cerca del periodo estimado para el último ancestro común.
No obstante, su localización en Europa abrió el debate sobre un posible origen euroasiático, una hipótesis que contrastaba con otras evidencias fósiles y genéticas.
El peso del origen africano
Hasta el momento, todos los fósiles de Homo sapiens datados de forma segura con más de 90.000 años de antigüedad se han encontrado en África o en regiones cercanas a la entrada hacia Asia. Este patrón ha reforzado la hipótesis de un origen africano de nuestra especie.
Los investigadores sostienen que este contexto hace menos probable un origen exclusivamente euroasiático para el linaje humano moderno.
Fósiles de Casablanca y sus rasgos
Los nuevos fósiles descubiertos en Casablanca tienen una antigüedad similar a la de Homo antecessor, pero presentan rasgos morfológicos distintos. El análisis revela una combinación de características primitivas y derivadas.
Estos rasgos recuerdan tanto a Homo sapiens posteriores como a homínidos arcaicos euroasiáticos, lo que sugiere una diversidad mayor de poblaciones humanas en África de la que se conocía hasta ahora.
Diversidad humana en África antigua
La combinación de características observadas indica que África albergó distintas poblaciones humanas durante el Pleistoceno medio. Algunas de ellas podrían representar un linaje africano ancestral del que derivaron posteriormente los humanos modernos.
Este escenario refuerza la idea de que la evolución humana no fue lineal, sino el resultado de múltiples poblaciones con rasgos diversos.
Relación con Jebel Irhoud
Los homínidos de Casablanca preceden a los primeros restos de Homo sapiens descubiertos en Jebel Irhoud, también en Marruecos, considerados hasta ahora los más antiguos de nuestra especie.
Por ello, los fósiles aportan un contexto evolutivo clave para comprender las poblaciones africanas que existieron antes de la aparición de Homo sapiens.
Implicaciones del descubrimiento
Los autores del estudio señalan que el hallazgo constituye “pruebas sólidas” de un linaje africano ancestral compartido por humanos modernos, neandertales y denisovanos.
El descubrimiento amplía el conocimiento sobre la evolución humana temprana y abre nuevas líneas de investigación sobre el origen y la diversificación de nuestra especie en África.