La Rosca de Reyes, consumida tradicionalmente el 6 de enero, tiene su origen en Europa, está vinculada a la celebración cristiana de la Epifanía. Se expandió a América Latina durante la colonización y conserva símbolos religiosos y culturales que se mantienen hasta la actualidad.
La tradición de la Rosca de Reyes se relaciona directamente con la Epifanía, festividad cristiana que recuerda la visita de los Reyes Magos al niño Jesús. Según el Evangelio de Mateo, Melchor, Gaspar y Baltasar siguieron la estrella de Belén para entregar oro, incienso y mirra, un episodio que se conmemora cada 6 de enero.
Durante la Edad Media, en varios países europeos, especialmente España y Francia, comenzó la costumbre de elaborar un pan especial para esta fecha. Estos panes eran compartidos en reuniones familiares y comunitarias como parte de la celebración religiosa.
Con el tiempo, esta práctica se consolidó como una tradición anual que marcaba el cierre del periodo navideño y reforzaba el sentido de convivencia entre los participantes.
Simbolismo de la Rosca de Reyes
La forma circular u ovalada de la rosca simboliza el amor eterno de Dios, al no tener principio ni fin. Las frutas cristalizadas que la decoran representan, según la tradición, las joyas de las coronas de los Reyes Magos.
En el interior de la rosca se esconde una figura del niño Jesús, uno de los elementos más representativos. Este símbolo recuerda el pasaje bíblico en el que José y María ocultaron a Jesús para protegerlo del rey Herodes, quien ordenó perseguir a los recién nacidos.
Esta figura también cumple una función social dentro de la tradición, al establecer un compromiso posterior para quien la encuentra al partir el pan.
Vínculo con el Día de la Candelaria
En muchos países la tradición establece que quien encuentra el muñeco del niño Jesús debe organizar o colaborar en la celebración del Día de la Candelaria, el 2 de febrero. Esta fecha conmemora la presentación de Jesús en el templo.
De esta manera, la Rosca de Reyes no solo marca el final de la Navidad, sino que extiende el calendario festivo religioso, fortaleciendo la continuidad de las celebraciones.
Esta práctica refuerza el carácter comunitario de la tradición y su transmisión entre generaciones.
Influencias históricas y llegada a América
Investigaciones históricas señalan que la Rosca de Reyes también recibió influencia de las Saturnales romanas– En estas fiestas paganas se compartía pan y se ocultaba un objeto en su interior como símbolo de fortuna. Con la expansión del cristianismo, estas costumbres fueron adaptadas a celebraciones religiosas.
La tradición llegó a América Latina con la colonización española. En países como México, la rosca adquirió características propias, como el uso de frutas locales, variaciones en sabores y una fuerte presencia en la vida familiar.
Hoy, la Rosca de Reyes se mantiene como una tradición cultural y religiosa vigente. Se celebra cada año como parte del patrimonio gastronómico y simbólico de numerosos países.