Un estudio con tecnología LiDAR reveló centenares de montículos y terrazas prehispánicas en el Chocó Andino, ampliando el conocimiento arqueológico del noroccidente de Quito.
Una investigación arqueológica ejecutada en diciembre de 2025 por el Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP), en la comuna San Francisco de Pachijal, parroquia Pacto, permitió identificar centenares de estructuras prehispánicas mediante tecnología LiDAR, con el objetivo de comprender y proteger el patrimonio arqueológico del Chocó Andino.
Los trabajos se desarrollaron en el noroccidente del Distrito Metropolitano de Quito, dentro del Chocó Andino, una región de alta biodiversidad y compleja topografía. El uso de LiDAR (Light Detection and Ranging) permitió detectar estructuras ocultas bajo la densa vegetación.
Inicialmente, el registro arqueológico contemplaba 40 montículos y 10 terrazas. Sin embargo, tras la prospección tecnológica y el análisis de datos, se confirmó la existencia de más de 200 montículos y 100 terrazas, distribuidos en un área aproximada de 600 hectáreas.
Este hallazgo resulta significativo si se considera que el territorio explorado representa apenas el 2 % de las más de 280.000 hectáreas que conforman el Chocó Andino, lo que sugiere un potencial arqueológico aún mayor.
Evidencias de intervención humana
Durante el estudio, los investigadores identificaron modificaciones humanas del entorno natural, entre ellas estructuras circulares y rectangulares, además de calzadas interconectadas, lo que evidencia una ocupación planificada del territorio.
El arqueólogo Juan Jijón, consultor del IMP, explicó que estas estructuras reflejan una compleja organización del espacio, asociada a dinámicas sociales, productivas y ceremoniales de las sociedades prehispánicas.
En el trabajo de campo se excavó una estructura hundida cercana al río San Francisco, que presenta similitudes con las registradas en el Complejo Arqueológico Tulipe, ubicado en las parroquias de Gualea y Nanegalito.
Filiación cultural y contexto regional
La estructura excavada es de forma rectangular, con muros de piedra, un posible acceso y un canal de evacuación de agua. Estos elementos que indican conocimiento avanzado del manejo hidráulico.
Por asociación con otros vestigios arqueológicos, los especialistas señalan que estas evidencias corresponderían a la cultura yumbo, asentada históricamente en esta región del noroccidente andino.
Según el IMP, investigar en el Chocó Andino resulta clave para ampliar el conocimiento de los procesos culturales en zonas que hoy presentan difícil acceso. Pero que tuvieron una intensa ocupación prehispánica.
Protección del patrimonio y participación comunitaria
La arqueóloga Dayuma Guayasamín, del IMP, indicó que el Municipio de Quito busca proteger los sitios arqueológicos. Además de comprender la formación de paisajes culturales y poner en valor el patrimonio del Distrito Metropolitano.
El componente comunitario ha sido fundamental. Ángel Miranda, comunero de San Francisco de Pachijal y propietario del predio investigado, señaló que sus antepasados ya conocían la presencia de vestigios en el sector.
“Es nuestra historia, la de los yumbos y la de Quito”, afirmó, destacando el compromiso local con la salvaguardia del territorio y su legado cultural.
Actualmente, concluyó la fase de campo y se desarrolla la fase de laboratorio, donde se analizan los materiales recuperados. Los resultados se presentarán en un informe técnico que será socializado con la comunidad, como parte del proceso de gestión patrimonial.