Este 8 de enero de 2026, el Estado de Ecuador alcanzó un hito significativo en su política exterior al ser elegido por aclamación para ocupar la vicepresidencia del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el periodo 2026. Esta designación, realizada en representación del Grupo de América Latina y el Caribe (GRULAC), posiciona al país en un lugar de alta relevancia dentro del principal órgano intergubernamental encargado de las cuestiones de derechos fundamentales a nivel global. Según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, este nombramiento es un reconocimiento directo al prestigio internacional que mantiene la nación y a la confianza que la comunidad exterior deposita en su gestión diplomática.
La elección de Ecuador reafirma su compromiso ineludible con la promoción y protección de los derechos humanos en todas sus dimensiones, una labor que el país ha prometido ejercer con integridad y responsabilidad. A través de su cuenta oficial en la red social X, la Cancillería destacó que este encargo permitirá al país continuar contribuyendo de manera constructiva a las labores del Consejo, fortaleciendo el sistema multilateral. El ejercicio de esta dignidad responde a la disposición del Gobierno de mantener una presencia activa y ética en los foros internacionales más críticos para la humanidad.
Liderazgo compartido y estructura del Consejo
En este nuevo periodo, Ecuador trabajará estrechamente con la presidencia del organismo, la cual recayó por primera vez en un diplomático indonesio, el Embajador Sidharto Reza Suryodipuro. El nuevo presidente fue designado como el candidato único del grupo Asia-Pacífico, bloque que incluía a potencias como China, Japón y Corea del Sur. De acuerdo con el reglamento vigente, los cargos directivos son nombrados por un periodo de un año por los 47 Estados miembros que integran este organismo con sede en la ciudad de Ginebra, Suiza.
La gestión en la que participará Ecuador sucede a la presidencia ejercida anteriormente por el suizo Jurg Lauber durante el año pasado. El equipo directivo entrante tendrá la tarea de presidir las tres sesiones ordinarias del Consejo programadas para los meses de febrero, junio y septiembre de 2026. Asimismo, la mesa directiva supervisará procesos críticos como el Examen Periódico Universal, un mecanismo esencial para revisar el historial de derechos humanos de cada Estado miembro de las Naciones Unidas de manera equitativa.
Representación regional y respaldo diplomático
La designación específica para que la dignidad de vicepresidente recayera sobre Ecuador se personificó en la figura del Embajador Marcelo Vázquez Bermúdez. El diplomático ecuatoriano fue el candidato único propuesto por el bloque regional de América Latina y el Caribe para el cargo de vicepresidente durante el presente año. Este proceso de selección interna dentro del GRULAC subraya el consenso mayoritario sobre las capacidades técnicas y la trayectoria del representante elegido para defender los intereses regionales en Ginebra.
No obstante, la candidatura de Ecuador no estuvo exenta de matices políticos, ya que delegaciones como las de Bolivia y Cuba decidieron distanciarse de la elección del embajador Vázquez Bermúdez. A pesar de que el señor Bermúdez fue el único postulante de su grupo regional, estos países manifestaron su postura diferenciada durante la reunión organizativa, aunque la elección finalmente se consolidó por la vía de la aclamación general. Este escenario refleja la diversidad de visiones políticas que conviven en el seno del Consejo y la complejidad de alcanzar acuerdos unánimes en temas de alta sensibilidad.
El contexto de una crisis global profunda
La llegada de Ecuador a esta alta función ocurre en un momento que ha sido calificado por diplomáticos de la región como una profunda crisis mundial. Durante la sesión, la representante de Colombia, María Juliana Tenorio Quintero, enfatizó que el contexto geopolítico actual es sumamente tenso, marcado por el retorno de amenazas directas a la paz. Se alertó sobre el uso de la fuerza como un modo de gobernanza en las relaciones internacionales contemporáneas, ignorando el impacto real que esto genera en la estabilidad de las naciones.
Para Ecuador, formar parte de la directiva implica un desafío ante la erosión de un sistema que ha sido esencial durante más de ocho décadas para evitar conflictos de escala mundial. La advertencia sobre el riesgo de una tercera conflagración global pone de manifiesto la importancia de que el Consejo actúe con firmeza en la defensa del derecho internacional. En este sentido, se instó a todos los delegados a garantizar un respeto absoluto hacia las normas que rigen la convivencia pacífica y los derechos fundamentales de las personas.
Compromiso con la justicia y la paz social
La misión que asume Ecuador se alinea con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, la cual busca contribuir a la paz mundial sobre bases sólidas de independencia y justicia social. Al igual que otros miembros de la directiva entrante, el país reafirma que su actuación se basará en el respeto al derecho internacional humanitario y al conjunto de normas legales que protegen a los ciudadanos en contextos de crisis. La meta es evitar que el uso de la fuerza desplace al diálogo como herramienta principal de resolución de disputas.
Finalmente, la presencia de Ecuador en la vicepresidencia garantiza que la voz de la región se escuche con integridad en la toma de decisiones sobre políticas de derechos humanos. El país se compromete a actuar conforme a su vocación pacifista y a la Constitución, buscando siempre resultados que beneficien la situación internacional de los colectivos más vulnerables. Esta etapa en la ONU representa una oportunidad única para demostrar la solidez de la diplomacia ecuatoriana frente a los retos del siglo XXI.