El cierre del año 2025 quedará marcado en la memoria de los habitantes del puerto manabita como uno de los momentos más oscuros de su historia reciente, debido a una violenta masacre en Manta que tiñó de sangre las festividades. Lo que debía ser una noche de unión y alegría por la llegada del Año Nuevo se transformó en una escena de terror absoluto, dejando un saldo lamentable de seis personas fallecidas y una docena de heridos. Este evento confirma la crítica situación de inseguridad que atraviesa la provincia.
El ataque ocurrió aproximadamente a las 23:00 del 31 de diciembre, apenas una hora antes de que finalizara el año, interrumpiendo abruptamente la celebración familiar que se llevaba a cabo. El trágico suceso tuvo lugar específicamente en el barrio Nueva Esperanza, perteneciente a la parroquia Eloy Alfaro, una zona que ha sido duramente golpeada por la violencia. En este contexto, la familia reunida no tuvo oportunidad de resguardarse ante la llegada repentina de la violencia armada.
El ataque armado interrumpió la celebración
Según la información recabada sobre los hechos, sujetos armados arribaron a la vivienda donde se desarrollaba el encuentro festivo y procedieron a disparar de manera indiscriminada contra el grupo de personas que se encontraba reunido en el exterior del inmueble. La ráfaga de disparos no discriminó entre hombres, mujeres o niños, generando una masacre en Manta que ha conmocionado a la ciudadanía por la brutalidad empleada durante una fecha tan significativa para la sociedad ecuatoriana.
La violencia desatada en el lugar dejó un escenario desolador con múltiples víctimas tendidas en el suelo, mientras el caos se apoderaba de los sobrevivientes y vecinos del sector. Los sujetos responsables del ataque huyeron tras cometer el crimen, dejando tras de sí dolor y muerte. Este acto violento se suma a una larga lista de sucesos que han mantenido en zozobra a la población de este sector costero durante todo el periodo anual.
Identificación de las víctimas mortales
Las autoridades confirmaron la identidad de las seis personas que perdieron la vida en este atentado. Entre los fallecidos se encuentran ciudadanos de diversas edades, lo que refleja el alcance trágico de esta masacre en Manta. Las víctimas masculinas fueron identificadas como Pedro Arturo Mera Guadamud, de 26 años; Jorge Luis Párraga Barreto, de 42 años; Víctor Ángel Alonzo Cevallos, de 45 años; y Luis Damián Mera Ortiz, de 28 años. Todos ellos se encontraban en el exterior de la vivienda al momento del ataque.
La tragedia también cobró la vida de mujeres y niños, elevando el nivel de indignación de la comunidad. Rosa Dolores Mera Guadamud, de 45 años, figura entre las víctimas mortales, al igual que un menor de edad, Jonaiker Issac Suárez Burgos, de tan solo 10 años. La pérdida de vidas inocentes, incluido el pequeño niño, ha generado un profundo pesar en el barrio Nueva Esperanza y en toda la parroquia Eloy Alfaro.
Drama de los heridos y falta de recursos
Además de los fallecidos, el ataque dejó a doce personas heridas que actualmente luchan por su vida en distintas casas de salud. Entre los afectados por esta masacre en Manta se incluye una mujer embarazada, una niña y un adolescente, quienes resultaron alcanzados por las balas. La situación médica de estos pacientes es crítica y se mantiene bajo pronóstico reservado mientras reciben la atención necesaria para intentar salvar sus vidas tras el violento suceso.
La emergencia reveló graves falencias en el sistema de respuesta inmediata, ya que se reportó una insuficiencia inicial de ambulancias y personal médico para atender a tal cantidad de víctimas simultáneas. Ante la desesperación y la falta de unidades de socorro, los heridos tuvieron que ser trasladados de urgencia en vehículos particulares hacia los hospitales. Las iniciales de los sobrevivientes incluyen a Kira M., José A., Lisandro P., Anthony A., Jonathan A., Rafael E., Yahaira A., Andrews L., Yaleska L., Yulexi A. y Steven M., quienes requieren atención especializada.
Cifras históricas de violencia en el distrito
Este evento no es un hecho aislado, sino que representa la undécima masacre en Manta registrada en el distrito que comprende Manta, Montecristi y Jaramijó. Con este ataque, la zona cerró el año 2025 con una cifra escalofriante de 519 muertes violentas, lo que constituye la cifra más alta en la historia de la jurisdicción. Este número supera ampliamente los registros del año anterior, evidenciando un aumento descontrolado de la criminalidad.
Las estadísticas son claras al mostrar el deterioro de la seguridad: las 519 muertes de 2025 sobrepasan las 331 registradas en 2024. Dentro de este contexto, la parroquia Eloy Alfaro, lugar donde ocurrió el ataque, se consolida como una de las zonas más peligrosas, acumulando por sí sola 100 homicidios a lo largo del año. Estas cifras reflejan la magnitud de la crisis de seguridad que enfrenta la provincia de Manabí al cierre de este periodo. (04)