La tragedia vial que marcó el inicio del año en la zona rural de la capital manabita escaló a niveles de violencia social, cuando una multitud, consumida por la rabia y el dolor, decidió tomar medidas drásticas tras el accidente en Portoviejo. Lo que comenzó como un siniestro de tránsito con consecuencias fatales derivó en un episodio de alteración del orden público, donde el fuego se convirtió en el protagonista de la indignación ciudadana. Los habitantes del sector, al constatar la magnitud de la pérdida humana y la ausencia de responsabilidad inmediata, prendieron fuego al automotor involucrado en la colisión.
El vehículo, que había quedado detenido a unos 600 metros del punto de impacto tras la huida de su chofer, ardió en llamas ante la mirada de decenas de personas. Este acto fue la respuesta de una turba enardecida que, entre gritos y reclamos, mostró su rechazo a la impunidad que parecía rodear el hecho en ese momento. La colisión no solo dejó hierros retorcidos, sino una atmósfera cargada de tensión que estalló minutos después del percance.
La furia colectiva y la reacción policial tras accidente en Portoviejo
La situación se salió de control cuando los presentes confirmaron que el conductor del carro había abandonado la escena, dejando a su suerte a las víctimas que se movilizaban en la motocicleta. Esta acción fue el detonante para que la indignación colectiva se materializara en la quema del bien material. Al sitio llegaron agentes de la Policía Nacional con la intención de controlar la situación y realizar los procedimientos de ley correspondientes tras el accidente en Portoviejo.
Sin embargo, la presencia de los uniformados poco pudo hacer para evitar la furia de la multitud. La cantidad de personas y el nivel de enojo impidieron que los agentes salvaran el automotor, el cual fue consumido rápidamente por el fuego. Entre escenas de dolor protagonizadas por los allegados de las víctimas y la rabia de los vecinos, el vehículo quedó reducido a chatarra calcinada. Así, el automotor se convirtió en un símbolo de la protesta social en el sitio El Jobo de la parroquia Calderón.
Detalles del accidente registrado en Portoviejo
El evento que desencadenó esta reacción social ocurrió aproximadamente a las 11h50 de este 1 de enero. Un fuerte ruido interrumpió la tranquilidad del feriado, obligando a los moradores a salir de sus viviendas para ver qué ocurría. En la vía encontraron los restos de una moto totalmente destrozada. A varios metros de distancia, los cuerpos de las dos personas que sufrieron este accidente en Portoviejo.
El impacto entre el carro y la motocicleta fue de tal magnitud que tuvo consecuencias macabras. El choque fue tan mortal que parte del cuerpo del fallecido, identificado como Jaime Palma, salió proyectado hacia las alturas, quedando atrapado en los cables de electricidad. Testigos afirman que los restos quedaron suspendidos a unos 6 metros de altura, una imagen que causó conmoción y horror entre quienes llegaron primero a la escena del siniestro.
El drama de los familiares y el traslado
Además del fallecido, el accidente dejó a otra persona herida, quien viajaba como acompañante en la motocicleta. Esta víctima se debate entre la vida y la muerte y fue trasladada de urgencia a un hospital de la localidad. Mientras tanto, el carro implicado había avanzado unos 600 metros antes de ser abandonado por su ocupante y posteriormente incendiado por la gente tras este grave accidente en Portoviejo.
La jornada trágica culminó con una escena desgarradora protagonizada por los deudos. Al sitio arribaron familiares de las víctimas, quienes, sumidos en el llanto, tuvieron que enfrentar no solo la pérdida, sino la demora en los trámites forenses. Cansados de esperar el traslado oficial a la morgue, decidieron subir el cuerpo de Jaime Palma en el balde de una camioneta particular, cerrando así un capítulo de dolor y caos en este sector rural.