La tarde de este jueves 1 de enero, el cantón manabita se vistió de luto para despedir a sus seres queridos. En medio de escenas desgarradoras de profundo dolor y evidente consternación, se llevó a cabo el sepelio de los cuatro integrantes de la familia fallecida en Rocafuerte. La tragedia, que ha conmocionado a toda la provincia, convocó a decenas de personas que se acercaron para brindar su último adiós y acompañar el cortejo fúnebre en un ambiente marcado por la tristeza y la solidaridad ante la magnitud de la pérdida.
El origen de este luto colectivo se remonta al trágico accidente de tránsito registrado el pasado martes 30 de diciembre. El siniestro tuvo lugar en el sector conocido como Ceibal, perteneciente a la jurisdicción del cantón Rocafuerte, en la provincia de Manabí. Fue en esa carretera donde la vida de este núcleo familiar cambió para siempre, generando una ola de dolor que hoy se refleja en los rostros de quienes asisten a los actos fúnebres para despedir a las víctimas de este lamentable suceso.
Detalles del accidente que se registró en Rocafuerte
Según la información confirmada sobre el hecho, el siniestro vial involucró a un transporte público y a un automotor liviano. Específicamente, colisionaron un bus perteneciente a la cooperativa Turístico y un vehículo particular. En este último se movilizaban las cinco personas que protagonizaron la tragedia: se trataba de un grupo familiar compuesto por dos niños y tres adultos, quienes viajaban juntos sin imaginar el fatal desenlace que les esperaba en la vía.
La estructura familiar que viajaba en el vehículo particular estaba conformada por una pareja de esposos, la suegra (madre de la mujer) y los hijos de los cónyuges. El fuerte impacto entre el pesado autobús y el carro familiar resultó devastador. La violencia del choque provocó la destrucción del automotor y selló el destino de los ocupantes adultos, quienes recibieron la peor parte de la colisión registrada en la vía a Ceibal, dejando una estela de muerte inmediata en el lugar.
Desenlace fatal para los ocupantes
Como consecuencia directa del choque, tres de los ocupantes perdieron la vida de manera instantánea. Los esposos y la suegra fallecieron en el mismo lugar de los hechos, sin que los equipos de socorro pudieran hacer nada por salvarlos. La escena del accidente quedó marcada por la pérdida de estas tres vidas, incluyendo la de la madre de la mujer que viajaba en el vehículo, lo que generó una conmoción inmediata entre los testigos y los organismos de emergencia que acudieron al sitio.
Por otro lado, los dos menores de edad que viajaban con ellos lograron sobrevivir al impacto inicial, aunque con lesiones severas. Ambos niños fueron trasladados de urgencia a una casa de salud para recibir atención médica especializada. La esperanza de los familiares se centraba en la recuperación de los pequeños, quienes luchaban por su vida tras haber perdido a sus padres y a su abuela en este terrible accidente que ha destrozado a un hogar entero.
La agonía de la menor y el cuarto fallecimiento en el accidente que se reportó en Rocafuerte
Lamentablemente, la tragedia aumentó con el paso de las horas. La niña de siete años, que había sido ingresada con pronóstico reservado, no resistió la gravedad de sus heridas. Su deceso se confirmó el miércoles 31 de diciembre en el hospital Verdi Cevallos, donde los médicos intentaron salvarla. Esta nueva muerte sumió aún más en el dolor a sus familiares y a la comunidad, elevando a cuatro el número de víctimas mortales de la familia fallecida en Rocafuerte.
Tras confirmarse el fallecimiento de la pequeña y cumplirse con los trámites legales, se procedió con los protocolos forenses necesarios. Después de la realización de las autopsias correspondientes y los procedimientos de Medicina Legal, los cuerpos fueron entregados a sus deudos. Los féretros llegaron en horas de la tarde a la sala de velación del cantón Rocafuerte, donde se instaló la capilla ardiente para que amigos y parientes pudieran velar sus restos mortales.
Ceremonia religiosa y traslado al cementerio
Cerca de las cuatro de la tarde de este jueves, el cortejo fúnebre partió hacia el templo religioso. En medio de lágrimas, oraciones y sentidas muestras de solidaridad, los féretros fueron trasladados hasta la iglesia católica del cantón. Allí se ofició la misa de cuerpo presente, una ceremonia cargada de emotividad donde la comunidad se unió en oración por el descanso eterno de las cuatro víctimas de esta tragedia vial.
Finalmente, tras la ceremonia eclesiástica, la multitud se dirigió hacia el camposanto. Decenas de personas, con rostros marcados por la tristeza, acompañaron a los familiares en este último recorrido hasta el cementerio del cantón Rocafuerte. El llanto desconsolado de los seres queridos reflejaba el profundo vacío que deja esta irreparable pérdida, mientras los cuerpos recibían cristiana sepultura en una jornada que enluta a toda la población ante la desaparición de esta familia. (04)