Guayaquil cerraba el 2025 cuando una tragedia interrumpió una escena cotidiana en el suroeste de la ciudad: Víctor Estrada caminaba junto a su padre, buscando un monigote para despedir el año. De pronto, varias detonaciones rompieron la tranquilidad y una bala perdida lo alcanzó. El docente y cineasta ecuatoriano murió en un hecho que estremeció al país.
El caso de Estrada se sumó a una estadística que golpea a ciudadanos en actividades cotidianas. La inseguridad marcó el 31 de diciembre de 2025, incluso en una noche tradicionalmente asociada a la reunión familiar.
Víctor Estrada, cineasta ecuatoriano y docente de la ESPOL
Víctor Estrada se desempeñaba como docente de la Escuela Politécnica del Litoral (ESPOL) y cineasta independiente. Su especialidad era el stop motion, técnica que combinaba dibujo, escultura y precisión artesanal.
Desde las aulas impulsó la creatividad de nuevas generaciones interesadas en la animación. Su trabajo lo convirtió en un referente emergente del cine ecuatoriano.
La animación no solo era su profesión, también su vocación desde la infancia. Construía escenarios y personajes con materiales reciclados y técnicas autogestionadas.
Cada proyecto reflejaba disciplina, paciencia y una búsqueda constante de emoción narrativa. Esa identidad artística marcó su legado académico y creativo.
El reconocimiento de la NASA a Víctor Estrada y su impacto en el cine ecuatoriano
En 2024, Víctor Estrada alcanzó un hito histórico para el cine ecuatoriano.
Su cortometraje El Transbordador Espacial fue finalista en CineSpace, concurso mundial organizado por la NASA y la Houston Cinema Arts Society.
El logro posicionó a Ecuador en un escenario reservado para producciones de alto nivel creativo. La animación nacional cruzó fronteras gracias a una propuesta independiente.
La selección en CineSpace representó más que un éxito personal. El reconocimiento validó el talento ecuatoriano en circuitos internacionales exigentes.
El proyecto demostró que la creatividad local puede competir a escala global. La animación ecuatoriana marcó así un antes y un después.
“Quise lograr lo mismo: emocionar al espectador”
“De niño, me fascinaba cómo las personas salían felices de las salas de cine, como si algo en esas historias las hubiera tocado profundamente. Desde entonces, quise lograr lo mismo: emocionar al espectador”, contó Víctor Hugo Estrada a Diario Expreso en 2024, durante una entrevista.
Durante la pandemia, Estrada decidió transformar la incertidumbre laboral en una oportunidad creativa. Fundó su propio estudio de animación, Stopmonautas, donde desarrolló historias imaginadas desde niño.
Fabricó muñecos y escenarios con sus propias manos y perfeccionó técnicas cuadro por cuadro. Ese proceso definió su camino profesional.
“Cuando la pandemia me dejó sin trabajo, decidí crear un cortometraje sobre El Transbordador Espacial para superar los efectos de la crisis. Lo que comenzó como un proyecto personal, se transformó en algo mucho más grande gracias al apoyo de mi familia y amigos”, relató a la misma publicación.
Ese esfuerzo lo condujo a CineSpace 2024 y a un reconocimiento inesperado. “Cuando supe que habíamos sido seleccionados, no pude evitar compartir la noticia con todos los que habían aportado al proyecto. Fue un momento mágico”, dijo Víctor en aquel entonces.
Su historia transmitió un mensaje claro al cine ecuatoriano. La perseverancia puede abrir fronteras.
Inseguridad en Ecuador y un cierre de año marcado por la violencia
Hoy, la obra de Víctor Estrada permanece como testimonio de creatividad y vocación docente. Sus estudiantes, amigos y colaboradores continuarán difundiendo su legado artístico.
La muerte de Estrada ocurre en un Ecuador vulnerable frente a la violencia. La inseguridad convierte a cualquier ciudadano en una potencial víctima, sin distinción.
El cierre de 2025 dejó una alerta social que sigue abierta. La memoria del cineasta se suma al reclamo por un país más seguro. (07)