Ali Khamenei, líder supremo iraní, ha diseñado un plan de evacuación desde su país, hacia Moscú, capital rusa. La ejecutaría en caso de que las protestas que se han desarrollado, desde hace varios días. superen el control de las fuerzas de seguridad. También lo haría si se registraran deserciones significativas, según un informe de inteligencia al que accedió el diario The Times. Este esquema involucra a aproximadamente una veintena de allegados.
Entre los beneficiados de este escape estaría su hijo Mojtaba Khamenei, designado como posible sucesor. Como parte del plan también se contempla la transferencia de activos y propiedades acumuladas en el extranjero. La revelación surge en medio de una creciente inestabilidad en el país, impulsada por manifestaciones que han escalado desde hace una semana.
Lider supremo iranía se marcharía con su hijo
El plan de escape, detallado en el documento de inteligencia, prevé la salida de Teherán si las autoridades perciben un riesgo inminente para el régimen. Khamenei, de 86 años, ha mantenido una visibilidad pública limitada desde el último enfrentamiento militar con Israel. Aquello ha alimentado especulaciones sobre su estado de salud.
Un perfil psicológico elaborado por una agencia de inteligencia occidental, citado en el informe de The Times, sugiere posibles deterioros físicos y mentales. Estos podrían influir en su capacidad de liderazgo durante crisis prolongadas. Las protestas, que se han extendido a varias ciudades como Qom, responden principalmente a la grave crisis económica que azota Irán. Dicha crisis es exacerbada por sanciones internacionales y la inflación galopante.
Fuerzas de seguridad han respondido con represión
Sectores sociales que previamente evitaban movilizarse, como trabajadores y estudiantes, se han sumado a las manifestaciones, radicalizando los eslóganes. Frases como “No a Gaza, no a Líbano, solo por Irán” reflejan un rechazo abierto a la injerencia exterior del régimen. Muchos consideran que en lugar de invertir por conflictos internacionales, se debe priorizar demandas internas como el empleo y la estabilidad económica.
El contexto de estas movilizaciones se enmarca en un panorama de tensiones acumuladas. Irán enfrenta desafíos económicos estructurales, con una moneda devaluada y escasez de bienes básicos. Aquello ha erosionado el apoyo popular al gobierno teocrático. Las fuerzas de seguridad han respondido con represión, reportándose detenciones masivas y cortes de internet en zonas afectadas. Aún no se han confirmado cifras oficiales de víctimas.
Acumulación de activos en el extranjero
Expertos en Oriente Medio señalan que esta oleada de protestas podría representar el mayor desafío al liderazgo de Khamenei desde las manifestaciones de 2019. Dicha jornada se impulsó entonces por aumentos en el precio del combustible. El informe de inteligencia también destaca la acumulación de activos en el extranjero por parte de la élite iraní, incluyendo propiedades en Europa y cuentas bancarias, como medida de contingencia.
Mojtaba Khamenei, figura clave en el círculo interno, jugaría un rol pivotal en cualquier transición, aunque su designación como sucesor no ha sido anunciada públicamente. Esta situación subraya la vulnerabilidad del régimen ante presiones internas y externas. Mientras las protestas continúan, observadores internacionales monitorean posibles escaladas, con implicaciones para la estabilidad regional en el Golfo Pérsico y las relaciones con potencias como Rusia.