La playa de Crucita, en Manabí, fue escenario de un evento asombroso la noche del miércoles 07 de enero de 2026, cuando una tortuga laúd llegó hasta el concurrido malecón.
Expertos de la Fundación Contamos Contigo Ecuador lideraron de inmediato las labores de salvamento para proteger la integridad de la especie marina silvestre que buscaba refugio.
El gigantesco reptil marino caminó fuera del área de arena debido a una evidente desorientación durante su proceso natural de anidación en esta costa. Por esta razón, los voluntarios activaron protocolos de emergencia ante la mirada de los ciudadanos presentes quienes reportaron el inusual suceso cerca de las rocas.
Rescate de tortuga laúd en Crucita moviliza a especialistas
La tortuga laúd representa al quelonio marino más grande del planeta, pues alcanza longitudes sorprendentes de hasta dos metros con treinta centímetros de largo total. El ejemplar rescatado en Manabí medía aproximadamente dos metros y presentaba un estado de salud general positivo a pesar de su accidentada trayectoria terrestre inicial.
La tortuga laúd sufrió heridas leves en sus aletas al impactar contra las formaciones rocosas mientras intentaba avanzar desesperadamente hacia la zona del malecón pavimentado. No obstante, los miembros de la organización ambiental brindaron la asistencia necesaria para garantizar el bienestar físico de este espécimen único en su clase biológica.
Importancia del desove de tortugas en la costa ecuatoriana
La Fundación Contamos Contigo Ecuador explicó que la temporada de desove (tiempo donde las tortugas hembras salen del mar, generalmente de noche, para anidar en la playa) ocurre anualmente entre los meses de noviembre y marzo en todo el perfil costero. Estos animales regresan específicamente al sitio de su nacimiento para depositar sus huevos y asegurar la supervivencia de las futuras generaciones de tortugas marinas.
El personal técnico escoltó a la tortuga laúd de regreso al Océano Pacífico para que recupere su orientación natural y encuentre un espacio adecuado para su reproducción.
Mediante estas acciones, la comunidad científica busca preservar el equilibrio ecológico de las playas manabitas que albergan una biodiversidad extremadamente rica y vulnerable actualmente.