La angustiosa espera comenzó a dar resultados la noche de ayer con el hallazgo del cadáver de Jean Carlos Mantuano Cedeño, quien era estudiante de la UTM y había desaparecido tras el naufragio. Fueron los moradores del sector quienes, en medio de la oscuridad, alertaron a los equipos de emergencia tras avistar el cuerpo que se encontraba flotando en las aguas del embalse. Este hallazgo marca un punto de inflexión en la tragedia que ha conmocionado a la comunidad universitaria y a los habitantes de Chone, confirmando el fatal desenlace para uno de los jóvenes.
A pesar de la confirmación visual, hasta el cierre de esta edición, los elementos de los bomberos se encontraban en trayecto hacia el sitio exacto del avistamiento para proceder con la extracción formal del joven estudiante de la UTM. La escena se tornó desgarradora con la llegada de los familiares y otras personas cercanas, quienes acudieron al sector movidos por la noticia. La recuperación de Mantuano permite a sus allegados iniciar el duelo, pero mantiene en vilo a la familia del segundo joven que aún no ha sido localizado en la inmensidad de la represa.
Despliegue de equipos especializados tras desaparición de estudiantes de la UTM
Mientras se gestionaba la recuperación del primer cuerpo, la búsqueda de Joztyn Aarón Zambrano Zambrano, el otro estudiante de la UTM desaparecido, no se ha detenido y se mantiene con la esperanza y el profundo dolor de sus seres queridos. Sus familiares permanecen en las orillas de la represa, aguardando un milagro o la noticia que les permita darle sepultura. La situación ha demandado una respuesta interinstitucional urgente para rastrear cada zona del embalse, con el objetivo de brindar respuestas a las familias afectadas por este siniestro fluvial.
Para reforzar el operativo que inicialmente manejaban los bomberos de Chone, se sumaron efectivos bomberiles de Manta y Portoviejo, elevando el nivel técnico del rescate para encontrar al estudiante de la UTM. La estrategia se fortaleció considerablemente con el arribo de buzos del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) de la policía y los denominados “hombres rana” del Batallón de Infantería de Marina de Jaramijó. Estos especialistas han tomado el control de las inmersiones, aportando experiencia y equipamiento para barrer el fondo de la represa.
Condiciones adversas y compromiso
El entorno en el que trabajan los rescatistas es sumamente hostil, dificultando la localización rápida del estudiante de la UTM, según explicó Alfonso Moncayo, Teniente de Fragata. La turbidez del agua es el principal enemigo de los buzos, quienes deben realizar su trabajo prácticamente al tacto debido a la nula visibilidad en el fondo. Además, la profundidad del lecho en las zonas de búsqueda supera los 20 metros, lo que obliga a realizar inmersiones controladas y técnicamente complejas para garantizar la seguridad del personal.
Pese a estas dificultades, el oficial Moncayo fue enfático al asegurar que no abandonarán el lugar hasta cumplir con la misión de recuperar al estudiante de la UTM. Explicó que, debido a procesos fisiológicos naturales, un cuerpo suele salir a la superficie entre tres y cinco días después de una muerte por inmersión. Sin embargo, aclaró que el personal rotará turnos para mantener la búsqueda activa de manera ininterrumpida, demostrando el compromiso de las fuerzas del orden con las familias de las víctimas.
Relatos de una tragedia que involucró a estudiantes de la UTM
El incidente que desencadenó esta lamentable situación ocurrió el pasado viernes, cuando el grupo de amigos navegaba por la represa y la embarcación en la que se trasladaban sufrió un percance y se hundió. Aunque la mayoría de los ocupantes lograron salvarse, la desgracia alcanzó a dos jóvenes, incluyendo al desaparecido estudiante de la UTM, quienes se perdieron en el agua ante la mirada impotente de sus compañeros. Este suceso ha puesto de manifiesto los peligros latentes en las actividades de navegación en esta zona rural.
Ronald Muñoz Cedeño, almirante en servicio pasivo y exgobernador, presenció los momentos posteriores al naufragio y relató cómo ayudó a rescatar las pertenencias del estudiante de la UTM y sus amigos. Muñoz utilizó su vehículo particular para trasladar a uno de los sobrevivientes que sufrió un problema cardíaco tras el incidente. Su testimonio refleja el caos y la desesperación que se vivieron en los minutos cruciales donde la falta de recursos inmediatos fue evidente.
Abandono rural y precariedad
El exgobernador se mostró conmovido al recordar el rostro de angustia de los jóvenes que suplicaban que se buscara a sus compañeros bajo el agua, entre ellos el estudiante de la UTM. Aprovechó la coyuntura para cuestionar severamente la atención recibida en el hospital local y denunció el abandono de la ruralidad. Señaló que los canoeros de la zona carecen de recursos para adquirir chalecos salvavidas, lo que pone en peligro constante a los campesinos y visitantes que navegan por el sector.
Por su parte, Miguel Andrade Cedeño, residente del sitio El Achiote, explicó que la falta de mantenimiento vial en los últimos seis años ha convertido a las canoas en el único medio de transporte viable, obligando incluso al estudiante de la UTM y a los locales a usarlas. Andrade destacó el riesgo que representan los lechuguines y la inestabilidad de las naves artesanales, factores que, combinados con la falta de seguridad, crean un escenario propicio para tragedias como la ocurrida este fin de semana.
Acompañamiento institucional y espera
En medio del drama, representantes de la institución donde se educaba el estudiante de la UTM hicieron acto de presencia en el lugar de los hechos. Aunque la entidad no ha emitido pronunciamientos oficiales a los medios, trascendió que la institución ha ofrecido su ayuda a las familias afectadas en temas logísticos y la gestión de los seguros correspondientes. Este apoyo busca mitigar en alguna medida el impacto económico y organizativo que conlleva esta catástrofe para los allegados.
Mientras continúan las labores de búsqueda, los familiares de los desaparecidos han optado por el silencio ante la prensa, evitando dar declaraciones públicas por el momento. Se mantienen unidos en oración, esperando que los esfuerzos de los buzos den resultado y se logre recuperar el cuerpo del segundo estudiante de la UTM. La comunidad entera de Manabí sigue atenta al desarrollo de este operativo que busca cerrar un capítulo doloroso para dos familias manabitas.