El cheesecake de Oreo, postre que combina una base de galletas de chocolate con una crema de queso suave, se ha popularizado debido a que no requiere el uso de horno, facilitando su elaboración para quienes buscan optimizar tiempo y recursos energéticos en la cocina.
Además, su sabor es el favorito de grandes y chicos, por lo que seguramente le encantará a tus seres queridos.
Ingredientes y primeros pasos para eel cheesecake de Oreo
La elaboración de este postre se divide en dos fases fundamentales: la preparación de la base sólida y la creación de la mezcla cremosa. Para la base, se requiere procesar 200 gramos de galletas de chocolate con relleno hasta obtener un polvo fino, el cual se mezcla con 80 gramos de mantequilla sin sal derretida. Esta combinación se compacta en el fondo de un molde desmontable de 20 centímetros, asegurando una distribución uniforme que soporte el peso del relleno posterior.
Es fundamental que la base se someta a un proceso de refrigeración previa de al menos 15 minutos antes de verter la mezcla líquida. Esto garantiza que la grasa de la mantequilla solidifique y cree una barrera estructural que evite que la galleta absorba la humedad de la crema, manteniendo la textura crujiente característica de esta receta de repostería internacional.
La emulsión del relleno y más
Para el relleno, se utilizan 500 gramos de queso crema a temperatura ambiente, 200 mililitros de crema de leche para batir (con un mínimo de 35% de materia grasa) y 100 gramos de azúcar glass.
El proceso de batido debe integrar el aire suficiente para lograr una textura ligera pero firme. En algunas variantes técnicas, se añade gelatina sin sabor (colapez) hidratada para asegurar que el postre mantenga su forma estructural al momento de ser cortado y servido a temperatura ambiente.
Una vez lograda la emulsión, se incorporan trozos de galleta de forma envolvente para evitar la pérdida de aire en la mezcla.
La mezcla final se vierte sobre la base fría y se nivela con una espátula de repostería para obtener una superficie lisa y estética.
Tiempos de refrigeración y conservación
El factor determinante para el éxito de este cheesecake es el tiempo de frío. Los expertos recomiendan un periodo de refrigeración mínima de 6 a 8 horas, aunque lo óptimo son 12 horas o toda la noche. Este tiempo permite que las proteínas del queso y las grasas de la crema se asienten, facilitando un desmolde limpio y estético.
Para la decoración final, se suelen utilizar galletas enteras o trituradas. Se colocan justo antes de servir para evitar que pierdan su dureza por la humedad del refrigerador.
Este postre debe mantenerse a una temperatura constante de entre 4°C y 6°C.